El Ayuntamiento de Balsa de Ves recurrirá la nueva autorización para ampliar la macrogranja en el pueblo, así lo explicaba su alcaldesa, Natividad Pérez García, tras conocer que la Dirección General de Economía Circular ha aprobado otra Autorización Ambiental Integrada.
"Consideramos que hay que someterla a declaración de Impacto Ambiental Ordinario, y no seguir el cauce de la modificación no sustancial, pues con esta ampliación se necesitarán más recursos y se van a generar más purines", detallaba la primera edil.
Así, desde el Ayuntamiento de Balsa de Ves denuncian "la falta de rigor administrativo que ha llevado a aprobar la ampliación de tres naves de la explotación porcina para albergar simultáneamente 1.536 cerdas en recría que entrarán con 20 kg y saldrán con 110 kg".
La ampliación que ahora se proyecta es una modificación más de las sucesivas que ha sufrido la instalación desde que obtuvo la Autorización Ambiental Integrada en 2006, con lo que este pueblo de apenas 131 habitantes cuenta con más de 100.000 cerdos en la explotación porcina, "tocan a más de 1.000 cerdos por habitante", denuncian también desde la Asociación para la Conservación de los Ecosistemas de La Manchuela, ACEM.
La autorización inicial
Cabe destacar que así, la explotación estará a 1.700 metros al sur del espacio de la Red Natura 2000 'Hoces del río Júcar', "no teniéndose en cuenta" las alegaciones efectuadas por expertos, asociaciones de vecinos y ecologistas, y solo las " opiniones y alegaciones de la granja", lo que para la alcaldesa es "una falta de respeto por parte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha".
Alegaciones como las del propio Ayuntamiento de Balsa de Ves, que pedían la suspensión del procedimiento, "plagado de errores, donde el estudio de impacto se limita al proyecto actual de ampliación de las naves de recría, sin considerar todas las modificaciones anteriores que nunca fueron sometidas a evaluación de impacto".
"La autorización tenía que haber sido nula al considerarla como una planta separada de la otra instalación y funcionando con grupos electrógenos que van en contra de las MTDs de eficiencia energética", lamentan, recordando que "la autorización inicial de la granja 2.500 madres con lechones hasta 20kg se ha convertido, a base de modificaciones no sustanciales o correcciones de errores, en una granja con una incineradora y una planta de producción de biogás mediante un biodigestor de purines y otros sustratos que son residuos de procedencia industrial. La capacidad de gestión de residuos es de más de 100 toneladas al día y todo el digestato se utiliza como abono en los campos vecinos".
Entre esas modificaciones no sustanciales, en 2010, se "consiguió instalar una planta de biogás. A priori la idea parecía buena, iban a aprovechar sus propios residuos para generar energía, pero en 2014, también con una modificación no sustancial se le autoriza no sólo a gestionar sus propios residuos, también podría empezar a recibir residuos industriales: de industria papelera, residuos de fertilizantes, residuos de industria textil, lodos de industrias de cuero y piel, glicerina de producción de biodiesel etc..", remarcan.
En 2016, a través de un trámite de corrección de errores "se modifican los valores de los límites de emisiones, y con esa corrección de errores pasan de gestionar 18.800 toneladas al año a 38.900 toneladas al año. El dato es más que llamativo, pues aumenta en más de 20.000 toneladas los residuos que podrían gestionar, a través de la simplicidad de un trámite de corrección de errores, sin posibilidad a información pública ni de periodo de alegaciones".
Así, tanto el Consistorio como ACEM muestran "su desconfianza ante este tipo de autorizaciones por parte del Gobierno Regional y denuncian la falta de rigor de una administración que no tiene actualizados los datos del censo de animales de estas instalaciones, pues según los datos facilitados por la Junta de Comunidades el censo registrado en la explotación de Granja de Ves S. L. es de 93.728 cerdos; ero los datos que publica la página web de la empresa informan de que cuentan “con una producción aproximada de 100.000 lechones/año de unos 20 kg. Cuenta con un núcleo genético de 250 cerdas entre bisabuelas + abuelas, 1.200 cerdas de recría y 2.500 cerdas reproductoras al año".
En este sentido, lamentan que "las grandes empresas cárnicas cuenten con gran cantidad de medios para expandirse y conseguir lo que quieren, mientras que, en las zonas rurales que se quieren instalar apenas saben el gran problema que esto les va a generar en sus recursos naturales como el agua, la tierra y el aire", por lo que exigen a la Junta "una moratoria para este tipo de instalaciones en tanto no se haya hecho un estudio riguroso de los efectos que provocan en los pueblos", concluyen.






















