Acto homenaje a Cristóbal Rozalén en Balazote. Fotografía: Elena Martínez Vázquez
“De vez en cuando la vida nos gasta una broma y nos despertarnos sin saber que pasa”, las palabras con las que comenzaba el emotivo acto para homenajear y despedir oficialmente a Cristóbal Rozalén en el centro Cultural María Guerrero de Balazote. Una frase de una de las canciones de Serrat con las que Francisco Belmonte, amigo de Cristóbal ha querido arrancar el acto. “El pueblo de Balazote se siente huérfano y esa es la razón de reunirse para recordar a un amigo y manifestar a su familia que lo sentimos y que los acompañamos en el sentimiento”, añadía.
Una jornada marcada por el recorrido de la vida de Cristóbal a través de imágenes, vídeos, palabras y música. Rozalén nacido en la calle Inmaculada del municipio albaceteño de Balazote ha sembrado muchos recuerdos en la localidad por lo que cientos de vecinos y vecinas han querido acompañar a la familia en este día. A ritmo de la Banda Municipal de Música de Balazote se ha amenizado el acto que ha dejado risas, lágrimas y muchos aplausos de agradecimiento.
El homenaje ha estado marcado por las palabras, anécdotas y recuerdos de seres queridos a lo largo de la vida de Cristóbal Rozalén como son: Francisco Belmonte, José Agustín González, José Bono y sus familiares. Además, el alcalde de Balazote, Mateo Simarro ha querido transmitir el cariño, el respeto y la admiración que el pueblo siempre le ha tenido.
El 6 de diciembre del año 2017 se celebraba un acto en Balazote donde se rendía homenaje a los “religiosos y religiosas de la localidad. Catorce personas que a estas alturas del siglo XXI están repartidas por el mundo. Uno de los homenajeados fue José Agustín González. Recuerdo que para la preparación de ese acto se le pidió a cada uno de los homenajeados que eligieran a una persona para que les hiciera la entrega de la distinción. José Agustín González eligió a Cristóbal Rozalén”, Belmonte daba paso con este recuerdo a González.
Las palabras de José Agustín González se titulaban “un hombre divino y muy humano”. Un referente y un modelo a seguir en su vida sacerdotal. “Un hombre humano y con una gran capacidad de servicio, siempre poniéndose en el lugar del otro y sacando lo mejor de los demás”, comenzaba. Durante su intervención, González añadía que era embajador de Balazote y que le gustaba estar con el pueblo, con la gente más sencilla y llana. “Ha sido un modelo de relación y de entrega al prójimo. Todos los presentes hemos venido a recoger la herencia moral que nos dejas”, añadía.
Un maravilloso testimonio es el que ha dejado al pueblo de Balazote, “su fe era solida con buenas raíces” eso es lo que ha transmitido a todo aquel que le rodeaba. Una buena persona que ha calado en muchos de “nosotros. Gracias Cristóbal por compartir tu vida con nosotros”, finalizaba José Agustín.
Viajando al año 1987, Francisco Belmonte le pedía a Cristóbal Rozalén que formase parte de las listas locales de Balazote. Rozalén le contestó que en el puesto que fuese y donde fuese que estaría a su lado. “Fue concejal del Ayuntamiento de Balazote y nunca faltó a ninguna sesión. En 2011 fue Juez de Paz del municipio, la mejor persona para llevar a cabo este cometido y buscar el entendimiento entre las personas. Su paso por estos puestos fue un tiempo de felicidad para él porque disfrutó de su pueblo y de sus amigos de la infancia en cada momento”, comunica Belmonte al pueblo y a sus familiares. De esta forma se daba paso a un bonito vídeo con fotografías de su juventud.
Un acto en el que se han recordado a grandes personalidades del pueblo de Balazote que han trabajado y creado recuerdos junto a Rozalén. Balazote recibía a José Bono al lado de la familia de Cristóbal porque “no es solo la sangre lo que hace la familia, sino el respeto, el apoyo, la confianza, el sacrificio, la honestidad, el compromiso, el amor y la lealtad lo que hace ser familia”, indicaba Belmonte.
José Bono es el padrino de María Ángeles Rozalén por lo que no podía faltar a esta cita. Ha querido dar un discurso lleno de recuerdos, anécdotas y vivencias entrañables con su amigo Rozalén. Como bien indicaba en su intervención ha pasado la mayor parte de su vida junto a él. Unas palabras llenas de cariño, respeto y admiración que salen del corazón con gran sentimiento. Bono emocionado contaba que el reloj que llevaba puesto era el que llevaba Cristóbal el día de su muerte y que fue María quien se lo regaló. En cuanto “a mi relación con él no puedo, mentiría si os dijera que en la tristeza de su pérdida no encuentro también el gozo de tenerlo como algo mío”, dice.
Un emotivo paseo por vivencias de dos amigos que en un momento dado se encontraron en el camino de la vida y que finalizaron juntos. Bono ha hecho sonreír y llorar al mismo tiempo a los presentes con sus historias tan cercanas. Como diría Sabina a Cristóbal “El fin del mundo le pilló soñando. Cada uno siente su congoja por la falta de Cristóbal de una manera, y yo la siento con esta pizca, que intento poner, de alegría por haberle conocido. Sé que no lo voy a ver más, pero también sé que su muerte no nos lo ha arrebatado del todo. Nadie muere del todo mientras que no se le olvida, y desde luego Cristóbal vivirá en mi corazón mientras yo viva”, comunicaba Bono.
Además, José Bono ha querido compartir con todos los presentes que el Rey Felipe VI le dio las condolencias a él y a su familia porque sabía de la cercanía que tenían y todo el trabajo que había hecho. “Sentí orgullo, no por la política ni por la monarquía sino por una cuestión humana, porque Cristóbal supo estar con todo tipo de personas”, palabras con las que finalizaba.
El acto llegaba a su fin con palabras llenas de emoción de los familiares como su hijo Francisco Rozalén quien entre lágrimas recordaba anécdotas junto a su padre. También intervinieron su nuera y sobrinas quienes lo recordaban con gran sentimiento y agradecimiento.
La mujer de Cristóbal Rozalén, Angelita ha querido transmitir su agradecimiento a todas las personas presentes por recordar y acompañar en ese acto a su marido con tanto cariño. El broche final del acto lo ponía María Ángeles Rozalén junto a su guitarra interpretando la canción que dedicó a su padre hace muchos años, ‘Amor prohibido’.
- Acto homenaje a Cristóbal Rozalén en Balazote. Fotografía: Elena Martínez Vázquez

































