Mejorar la calidad de vida de las personas que han sufrido un ictus es el objetivo final del estudio liderado por el doctor Manuel Requena, para lo que la investigación ha demostrado que resulta clave la reducción de tiempos.
El estudio, que se desarrolló de octubre de 2018 a noviembre de 2020, con el seguimiento de los últimos pacientes en febrero de este año, demuestra que "el protocolo de traslado directo a la sala de angiografía mejora el pronóstico de los pacientes a tres meses vista, cuando se evalúa su independencia funcional", relata el doctor a Albacetecapital.com.
Cabe destacar que la evolución de los pacientes con ictus está estrechamente relacionada con el tiempo que transcurre en recibir tratamiento: cada 30 minutos que se tarda en iniciar el tratamiento, la posibilidad de obtener un buen diagnóstico se reduce en un 14%. En este sentido, cada hora de retraso el cerebro envejece 3,6 años frente a un cerebro normal.
Además, el accidente cerebrovascular es la segunda causa de muerte a nivel mundial, afectando a una de cada cuatro personas mayores de 25 años a lo largo de sus vidas, y siendo una de las principales causas de discapacidad a largo plazo.
De ahí la importancia de ANGIOCAT, el primer estudio clínico aleatorizado a nivel mundial en publicar datos de esta naturaleza y demostrar la solvencia del modelo. La investigación, realizada a partir de 466 pacientes con ictus agudo, estableció dos circuitos entre ellos: un primero con el circuito habitual, haciendo un diagnóstico a partir de un TAC y luego haciendo una angiografía, y un segundo sin detenerse en el TAC gracias a la mejora de la calidad de imagen del equipo para realizar angiografías.
Los datos muestran que con la reducción de pasos hay una reducción de los tiempos, y también de gravedad de las discapacidades, aunque los aspectos relacionados con la seguridad del paciente fueron similares entre los dos grupos. De este modo, y según manifiestan desde el Hospital Universitario Vall d'Hebron, centro que ha impulsado la investigación, los resultados deberían abrir una nueva vía para los pacientes con ictus.
"Este estudio representa la primera evidencia prospectiva de que la transferencia directa a la sala arterial provoca que se realicen más tratamientos y que estos sean más rápidos, mejorando el pronóstico de los pacientes con ictus y su posibilidad de recuperación", explica el doctor Requena.
Desde que salió de la Facultad de Medicina de Albacete, todo el proyecto de investigación de Manuel Requena ha girado en torno a los tiempos en el ictus, hasta llegar a formar parte de la Unidad de Ictus del Hospital Universitario Vall d'Hebron y convertirse en investigador del Grupo de Investigación de Ictus del Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR). El estudio ANGIOCAT, del que es el primer autor, se ha publicado en la revista internacional JAMA Neurology; un camino, asegura, que ha sido posible gracias a la Educación y la Sanidad públicas.





















