La Jornada celebrada este viernes en Albacete ha reunido a empresarios artesanos de la región, pero también de otros puntos del país, con representantes políticos en el Parlamento Europeo. Un cita en la que la importancia de este marchamo de calidad que regule la artesanía se ha visto como la última opción para esos productos que tienen que competir con la competencia que llega de otros países y que dista mucho en calidad.
Juan Martínez Bravo y Félix Ángel son hermanos, artesanos de la navaja de Santa Cruz de Mudela en Ciudad Real que ven en la consecución de la Indicación Geográfica Protegida una medida el último aliento. ” Esperemos que el sector se recupere porque si la artesanía si sigue así, al final desaparece”.
Su pesimismo se debe a la cfrisis que en los últimos años les ha llevado ha reducir la plantilla de una empresa familiar que lleva más de 65 años poniendo sus productos en el mercado. “Los productos que están viniendo de otros países ,no cumplen unos requisitos de calidad que aquí si se nos exige”, explica Félix Ángel.
El bronce de Riópar
El bronce de Riópar ha estado representado en esta Jornada de IGP no alimentaria. “El sector aguanta”, dice Maximiliano Lozano, gerente del sector. Su empresa sigue las pautas de las empresas artesanas, han pasado de diez a tres trabajadores. Es muy importante la IGP porque “ya se fabrica poco este tipo de productos, y creemos que tenemos un sello de diseño calidad y que nos conoce casi toda España”, señala.
Por la vertiente política en esta Jornada de IGP no alimentaria ha participado la Europarlamentaria por Ciudad Real Alicia Anaya quien ha asegura que el Parlamento Europeo tiene sobre la meso dos reglamentos sobre seguridad de los productos. De hecho, dice, hay posibilidad de que se pueda indicar el origen de determinados productos pero no cree que sea fácil.
“Acabar con la competencia desleal es muy difícil porque con todas las normas y las leyes siempre hay alguien que se las salta, pero es mejor tener leyes que no tenerlas”, ha sentenciado.
