Madre e hijo posan juntos. FOTO: Lourdes Cifuentes.
El suyo fue el primer caso de trasplante de riñón con donante vivo de la historia del Hospital de Albacete. De eso hace ya un año. 12 meses en los que tanto Carmen como su hijo Carlos llevan una vida normal, totalmente recuperados después de haber protagonizado un hito sanitario.
Todo comenzó en el mes de febrero de 2017. Carlos, que por entonces tenía 18 años, comenzó a sufrir fuertes dolores de cabeza. En ese momento tanto su madre como él lo achacaron a los estudios, “estaba en el último curso de bachillerato y preparando la selectividad y nos creíamos que era de tanto estudio”, apunta Carmen.
Los meses pasaron, el curso terminó y los dolores de cabeza seguían ahí. A ellos se sumaron una pérdida de visión y vómitos. “Mi hijo se quedó ciego, no veía”, explia Carmen. Y cuando llegó el final de la selectividad, ante los dolores recurrentes, lo llevó a urgencias para que lo atendieran.
Allí le diagnosticaron: “Me dijeron que tenía los riñones secos y pequeños y que había sufrido un fallo renal gravísimo”, cuenta la madre. El origen se desconoce pero la situación de Carlos era tan grave que, ese mismo día, comenzó con la hemodiálisis y ese mismo día también los facultativos le hablaron de la posibilidad de transplante con donante vivo.
Es entonces cuando Carmen se prestó voluntaria. “Les dije que me sacaran sangre ahí mismo”. No fue la única, sus hermanas, tías de Carlos, también se ofrecieron pero las muestras de sangre arrojaron que la única compatible para donar el riñón era la propia Carmen. A partir de ese momento llegaron más y más pruebas a lo largo de alrededor de mes y medio. En todo ese proceso Carlos estuvo en lista de espera para donante muerto, porque esta opción nunca se llegó a descartar, aunque finalmente, “en agosto y tras todas las pruebas ya se sabía con certeza que yo sería la donante y se preparó la operación para el 18 de septiembre”, añade.
El éxito de la intervención
“La intervención quirúrgica se hizo en dos quirófanos simultáneamente”, explicaba días después el Gerente del Hospital de Albacete, Ibahim Hernández. Así, mientras en un quirófano se prepara el donante, en el segundo quirófano se está preparando al receptor. “Se hizo una nefrectomía laparoscópica asistida”, lo que quiere decir que se extrajo el riñón de la madre, ” y en el momento que se tiene el riñón, en ese momento se está preparando al receptor en otro quirófano para implantárselo”. El proceso llevó en total una media de cuatro horas y contó con el apoyo de dos especialistas que se desplazaron desde el Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia.
“Carlos salió del quirófano orinando. Esa era una de las garantías del éxito de la operación”, cuenta su madre. De ahí pasó a estar 10 días aislado en el hospital y tras ésto volvió a casa. “A los 20 días de la operación ya estaba todo en perfecto estado”, apunta Carmen.
Ahora, ya con los 20 años cumplidos, y un años después de la operación, Carlos dice sentirse bien. Lleva una vida normal salvado la excepción de que tiene 3 riñones (los dos suyos y el que su madre le donó, el único que funciona al 100% y que le mantiene vivo) y se medica a diario . Por lo demás, “lleva una vida normal, va a su universidad, hace deporte,..”.¿Volverías a hacerlo? Preguntamos a Carmen que no vacila ni un segundo en su respuesta: “Claro”.
La mejor opción para los pacientes
El trasplante de riñón con donante vivo aumenta las posibilidades para el receptor. El motivo: la edad de los donantes y la de los receptores. Y es que a lo largo de estos últimos años se ha producido un aumento de la edad de los donantes fallecidos lo que provoca que sea difícil conseguir riñones para jóvenes afectados. El caso de Carlos es un ejemplo: al tener 18 años cuando fue operado necesitaba un riñón (de donante muerto) de como máximo 45 años. Es por eso que, según los nefrólogos y facultativos que participaron en la operación, los jóvenes son el grupo de edad en los que fundamentalmente está indicado el procedimiento de trasplante de riñón de donante vivo.

