Son almejas pero su tamaño no es el habitual. Tal y como se puede apreciar en la fotografía su volumen sobrepasa al de una mano entera. Se trata de náyades (así se llaman), una especie típicamente fluvial, que vive tanto en ríos grandes como en afluentes menores con cierta corriente, en acequias y canales de riego que mantienen los fondos naturales, e incluso en grandes lagos. Ahora muchos ejemplares de náyades muertos han aflorado a raíz de las obras en las compuertas del embalse de El Molinar (cuya presa se encuentra en el municipio de Villa de Ves) por las que se ha dejado completamente seco al pantano.
“Creemos que se trata de la especie Potomida littoralis, que se encuentra catalogada como Vulnerable en el Libro Rojo de los invertebrados de España”, alertan desde ACEM-Ecologistas en Acción La Manchuela.
Destacan porque es una especie “casi desconocida”, así al menos lo cuentan desde el colectivo que, sin embargo, destacan su “importante función ecológica”. “Son como los mejillones del mar, filtran el agua, de ahí comen ellos y son auténticas depuradoras, con lo que su función ecológica en nuestros ríos es fundamental”, señala Azorín.
Según Ximo Azorín, miembro de ACEM, estamos antes “una especie autóctona” que con el vaciado del pantano han salido a la luz. Son desconocidos para la inmensa mayoría de la gente porque “no se sabe que hay almejas y mejillones en nuestros ríos”.
La mano del hombre en los sistemas fluviales, unido a la contaminación, les ha pasado factura y las colonias de náyades cada vez son menores.
Al encontrar los ejemplares muertos desde este colectivo han remitido un escrito tanto a la Dirección Provincial de Medio Ambiente como a la Confederación Hidrográfica del Júcar pidiendo que se valore el impacto que las obras han causado obre esta especie de náyade, y si ello constituye una infracción a las normativas de protección del medio natural, se inicie un expediente sancionador.
