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A lo largo de 2017 Cáritas Albacete ha trabajado de manera directa a 6.369 personas a través de diferentes programas donde hace atención primaria, atención a la infancia o mediación jurídica, entre otros. Día tras día ayudan a aquellos que están en situación de vulnerabilidad, ya se porque una crisis los ha dejado fuera del sistema o porque la vida los ha llevado a vivir en la calle.
La ayuda de esta ONG también pasa por dar formación a estas personas con el fin de que puedan volver, o simplemente entrar, al mundo laboral. Así, a finales de este mes de agosto Cáritas Albacete va a poner en marcha la Escuela de Hostelería a través de la que se pondrán en marcha certificados de profesionalidad dirigidos a personas “que vengan de itinerarios de inserción laboral”. De momento arrancan con dos cursos que se van a desarrollar antes de que finalice el año. El primero, enfocado a enseñar las labores de los camareros, será el certificado de profesionalidad para ayudantes de sala, que irá seguido del que pretende formar a futuros ayudantes de cocina.
“¿Por qué hostelería?”, preguntamos. “Vimos que en Albacete, concretamente, de los empleos más demandados están en la hostelería”, cuenta Ana López, coordinadora de proyectos de Cáritas Albacete, que asegura que estos trabajo no exigen una cualificación académica previa “pero sí una formación profesional”. Es decir, que existe una demanda “pero lo que no hay son profesionales formados para el nivel hostelero que Albacete va adquiriendo”.
Lo saben porque a la hora de poner en marcha esta Escuela de Hostelería han contactado con la Asociación que aúna a los empresarios del sector en la provincial. “Este proyecto lo queremos hacer de la mano con ellos”, explica Ana López, que asegura que desde la ONG han solicitado que las prácticas del certificado de profesionalidad se puedan hacer en los bares y restaurantes de la ciudad.
También será una empresa de inserción
La Escuela de Hostelería que echa a andar en apenas unas semanas nace también con otra vocación: ser una empresa de inserción sociolaboral. Y es que a través del restaurante, que estará abierto al público y que acogerá a algunos alumnos en prácticas, se ofrecerá un empleo a personas que lleguen de los itinerarios de inserción sociolaboral.
El restaurante abrirá después, a finales de año, porque “primero tenemos que tener personas formadas para poder empezar a trabajar”, dice la coordinadora de proyectos de Cáritas en Albacete.
Esto convierte a la Escuela de Hostelería en “uno de los proyectos más ambiciosos” en los que se han embarcado durante años. Cáritas tiene experiencia en formación y en empresas de inserción, pero nunca antes habían conjugado ambas líneas en un mismo espacio.
¿A quién va dirigido?
Serán los usuarios de itinerarios de inserción los beneficiarios de esta iniciativa. La mayoría son parados de larga duración; jóvenes que no han trabajado nunca y que han abandonado la foramción muy pronto; madres con hijos a cargo que necesitan empear a trabajar; ex reclusos y ex drogodependientes; o personas que hayan estado en situación de calle, (sin techo) y que ahora estén en mejor momento.
El objetivo es sacarlos de una situación que, como se refleja en la memoria anual de Cáritas, se cronifica. “Acompañamos a personas que no pueden hacer frente a los gastos del colegio de sus hijos, que durante este invierno no han podido disfrutar de agua caliente o de calefacción, no pueden pagar sus medicinas, o no pueden ofrecer a su familia 5 comidas variadas al día”, dicen desde la ONG e insisten en que la recuperación económica no se está traduciendo en una mejora de la situación global de las familias vulnerables, pues éstas siguen necesitando de grandes apoyos y acompañamiento.
