Imagénes cedidas por la Ofincia de Turismo de Almansa.

Tres años de trabajos intensos, de excavaciones, de estudios, de descubrimientos finalizan ahora mostrando el Castillo de Almansa “a sus legítimos propietarios”, los vecinos de la ciudad. Desde el pasado 22 de este mes — hace unos días– una media de entre 80 y 100 personas suben sus escaleras para conocer, de la mano del arqueólogo del Castillo, Enrique Gil, el proceso por el que ha pasado la fortaleza, desde sus inicios, hasta ahora, y las mejoras realizadas en estos últimos tres años.
“En el año 2015 tanto el arquitecto del Castillo de Almansa Joaquín García Sáez como yo realizamos un proyecto piloto para solicitar al ministerio de Fomento para solicitar el 1,5% cultural destinado al Castillo”, cuenta a esta redacción Enrique Gil. Dos millones y medio de euros después, y 36 meses de trabajo han llevado actual en la fortaleza desde la que germina la ciudad de Almansa.
A lo largo de estos meses los trabajos se han asentado en res líneas de actuación: La primera de ellas era ahondar en el conocimiento del poblamiento humano de la montaña del Cerro del Águila, sobre la que se asienta la fortaleza, ahondar en el conocimiento de la evolución constructiva del edificio (usos y funciones que la fortaleza ha tenido a lo largo de los siglos). Otra de la funciones del proyecto , tal y como explica Gil, ha sido la de generar soluciones que vinieran a contener una serie de problemas y patologías que el edificio viene presentando desde hace muchas décadas. Y el último gran pilar de este proyecto de interención era generar infraestructuras – simpere acordes con la ley de patrimonio– que potencien el bien patrimonial como motor turístico y cultural de la ciudad de Almansa.

Las excavaciones se han desarrollado en un “punto nuclear” de la montaña y el edificio que un antiguo patio de armas donde teníamos indicios que se conservaban restos arqueológicos de construcciones que en el pasado allí se levantaban. “Concretamente un gran edificio con forma de torre cuya altura se elevaba hasta alcanzar casi la actual torre del homenaje”, añade el arqueólogo.
Esa torre, ahora desaparecida, ha servido de punto de partida para localizar otros restos. “Hemos localizado que tras esa torre se eleva un gran edificio con un gran salón (…) que pudo haber ejercido diversas funciones” y que estaba anexo a esa torre desaparecida. “Hay que comprender que el castillo no solo es un rascacielos medieval, que lo es, sino que también es un rascasuelos, ya que usa la montaña para generar nuevos espacios que se han usado para diversas funciones”.

Etapas históricas del Castillo de Almansa
“Hemos logrado comprender la trayectoria de poblamiento humano sobre la montaña, cómo han sido las fases evolutivas de la fortaleza medieval, sus diferentes etapas y los usos y funciones que el castillo tenía”, narra Gil que habla de un binomio entre el Castillo y el Cerro del Águila, la montaña sobre la que se asienta. “Ambos son el germen de la población almanseña. De hecho Almansa, el Castillo y el Cerro del Águila son una sola cosa”.
Tras años de excavaciones — las primeras se iniciaron en el año 2007– se ha constatado poblamiento humano desde el segundo milenio antes de Cristo. Y desde ese momento y de manera continua las comunidades humanas han venido ocupando las crestas de la montaña de manera periódica en cada una de las etapas.
“Tenemos constatado poblamiento humano en el periodo Ibérico, el periodo Romano, en el Tardo Romano. El Castillo de Almasna que conocemos es un Castillo de época musulmana se crea bajo dominio cristiano, posiblemente a partir del año 1300”, nos dice el arqueólogo. Esos mismos estudios muestran que la fortaleza, a su vez, tiene dos etapas : “Una del siglo XIV que usa básicamente la técnica del tapial para construir sus muros y torres y otra a partir del XV bajo el dominio de Juan Pacheco, Marqués de Villena, que a partir de lo ya construido, incorpora elementos y eleva altura usando piedra y cantería”, sentencia.
Lo que demuestra todo esto es que en Almansa hubo un Castillo fortaleza musulmana “casi seguro”, pero también deja claro que la excavación ha terminado, el proceso de documentación no ha concluido “conque en los últimos meses todavía se puede afinar mucho más”.
La nueva estructura que se ha creado dentro de la fortaleza será el centro de interpretación del propio Castillo de Almansa.
El nuevo edifico del Castillo
Además de este 1,5% cultural ha tenido otra serie de desarrollos atendiendo a esos pilares de la filosofía de intervención. Ese pilar que se correspondía con buscar soluciones que acometieran las diferentes patologías que tanto la montaña como el Castillo venían presentando. Es decir, generar “un paraguas” que protegiera alguna de las partes más delicadas del edificio y que coincide con esas áreas de excavación nucleares a las que se refiere Enrique Gil.
Ese paraguas es, en realidad, una gran estructura — un edificio que viene a proteger la propia montaña que por su composición tiende a desgranarse – y que corresonde con la zona con restos arqueológicos que se han exhumado. Ese nuevo edificio está diseñado de tal modo que sortea cualquier resto original “y no se apoya nunca sobre ningún muro antiguo”. Se trata de una solución constructiva “bastante sesuda” porque tiene que ser respetuosa desde el punto de vista físico pero también estético.
Esta nueva infraestructura constructiva que se ha fabricado viene, además, a ayudar a la comprensión del castillo de Almansa en funciones y formas del pasado. O lo que es lo mismo, viene a ocupar el volumen y espacio de aquellos edificios desaparecidos dentro de la fortaleza, “de tal modo que los visitantes que se acercan al Castillo, sin necesidad de explicarles demasiado, tienen la sensación que los antiguos visitantes o pobladores se llevarían al entrar al edificio”, añade el arqueólogo.
Ese espacio al que se refiere Enrique Gil está llamado a convertirse en el futuro centro de interpretación del Castillo.









