
Durante las Elecciones Municipales de mayo de 1991, Carmina Belmonte Useros se convirtió en la primera alcaldesa de capital de provincia de España elegida democráticamente.
Su madre era la etnógrafa Carmina Useros, una de las primeras gastrónomas de este país, y su hermana es la soprano Elisa Belmonte. Sin duda, mujeres pioneras que ya son parte de la historia de Albacete. Carmina, el 8 de marzo de 2007, fue reconocida por el Gobierno de Castilla-La Mancha, en el Día de la Mujer.
Cuando me coge el teléfono está preparando la comida para sus nietas “unas patatas al montón, con berenjena rebozada y filetes”. Así empieza nuestra entrevista, desde la naturalidad que define a esta licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Valencia, profesora universitaria y alcaldesa, todo en presente, porque hay cosas de las que uno no puede jubilarse porque ya se quedan en el ADN.
Por eso, la primera pregunta, en la era de la reivindicación por la conciliación, va dirigida a cómo fue compaginar su carrera profesional con ser mujer y madre.
“Al principio lo de la enseñanza era más fácil, aunque cuando empecé a prepararme las oposiciones tuve que contar con ayuda familiar y contratada, la época del Ayuntamiento sí que fue muy difícil y muy dura. De hecho, el día que dejé de ser alcaldesa le dije a mi familia que si yo hubiese sido el hombre habría sido distinto. Si en mi lugar hubiese estado mi marido, todos no habríamos volcado. Te ayudan, sí, pero no se asimila que las cargas sean iguales”.
Para Carmina, esta es una de las cosas más importante que quedan por conseguir, “ahora hay ayudas que son limosnas, en otros países, como los nórdicos, se concilia mucho mejor que aquí. Los políticos y la sociedad tienen que darse cuenta de que que tengamos hijos supone un bien económico y social, es una barbaridad que no lo hagan, porque es la única forma de invertir en un beneficio futuro”.
Premios del Día de la Mujer 2007
¿Cómo fue su paso de la enseñanza a la política?
Hubo un tiempo en el que no era público que iba a ser candidata e intenté prepararme. Estudié las normas, los pliegos de contratos, las ordenanzas, los reglamentos…La gran ventaja que tuve es que en los ayuntamientos hay empleados públicos muy competentes. Nunca le dije a un funcionario lo que debía hacer, yo les decía: “Hagan ustedes los informes que profesionalmente deban hacer, que yo tomaré la decisión política que deba tomar”.
¿Cómo recuerda su paso por el Ayuntamiento de Albacete?
Fueron cuatro años muy duros, porque tomar decisiones es muy difícil. Lo peor es que me sentí muy sola. En ese momento los concejales no estaban todos liberados y tenía que estar sola en muchas ocasiones. Se hace mucha demagogía con eso, los políticos tienen que estar al servicio de los ciudadanos y para eso es necesario que estén liberados y puedan dedicarse por completo a su área.
Además, en 1993 empezó una muy mala época para el PSOE que se juntó con una crisis económica, lo que supuso un 23 por ciento de paro en Albacete. Venían a mi despacho a pedirme trabajo y yo no podía hacer nada para ayudarlos. Para mí fue una época muy triste.
Carmina Belmonte junto a otros alcaldes de Albacete
¿Qué fue lo mas importante que se hizo en el Ayuntamiento de Albacete durante su legislatura?
Lo más importante fue el empujón que se le dio a la participación ciudadana. Además, se creó el Consejo de la Mujer y las concejalías de Mujer y de Medio Ambiente.
También hacíamos mucha política de calle, en esa época no había televisión local, solo radio y periódicos. La mejor forma de trasladar lo que hacíamos era saliendo al la calle.
Carmina, para acabar la entrevista ¿Qué sintió cuando supo que le daban el premio ‘Pablo Iglesias’?
Cuando me llamaron sentí una sorpresa enorme porque al cabo de tanto tiempo se acuerdan de mí, iré a recogerlo y es una gran alegría









