Foto: Europapress
La Plaza de toros de Albacete es un ejemplo relevante de coso taurino, caracterizado por la fantasía del arquitecto Julio Carrilero Prat, que se materializa en una serie de detalles de tipo neomudéjar, con arcos de herradura y apuntados, alfices, cornisas escalonadas y pináculos gotizantes. A ello se le suma que este pasdo 2017 la plaza cumplió 100 años de vida. Por estos motivos la Junta, a través de la Viceconsejería de Cultura, ha iniciado el expediente para declararla Bien de Interés Patrimonial,con categoría de Construcción de Interés Patrimonial, tal y como publica este miércoles el Diario Oficial de Castilla-La Mancha.
‘La Chata’ como se conoce al coso albaceteño, por ser baja de altura, es una obra del arquitecto Julio Carrilero Prat quien redactó el proyecto de construcción junto con su colega Manuel Sainz de Vicuña. El encargo de la plaza de Albacete fue el despegue de una brillante carrera que, no sólo le proporcionó la posibilidad de proyectar otros cosos taurinos como el de las Ventas de Madrid o el alicantino de Villena, sino que le convirtió en uno de los principales arquitectos de la ciudad de Albacete con obras que se han conservado hasta nuestros días: el Instituto Bachiller Sabuco, el Colegio Notarial y diferentes casas en el centro de la ciudad, entre las que sobresale el Chalet Fontecha, declarado Bien de Interés Patrimonial.
Foto: Albacete.es
El proyecto inicial era de mayor dimensión, aparte de la grada tenía andanada, por lo que en el plano de diseño había dos plantas y el diámetro era un tanto superior. El resultado fue una plaza baja hecha con materiales modestos con una especial relevancia del ladrillo, las bovedillas y el adobe.
De inspiración neomudéjar, con arcos de herradura, alfices, arcos apuntados, cornisas escalonadas y pináculos gotizantes, ofrece un agradable aspecto exterior y tiene capacidad para 12.000 espectadores. Tiene cinco corrales en comunicación con uno de grandes dimensiones a modo de vestíbulo de los anteriores que se hizo con el fin de practicar las desencajonadas. Alrededor de este corral y con vistas a los que circundan, existe una galería desde la cual puede examinar el público las reses que se van a lidiar sin hostigarlas.
