Una de las plantas solares que está instalando Eiffage Energia. Imagen cedida.
<pEspaña tiene hasta el mes de diciembre — seis meses– para cumplir con uno de los objetivos que le ha marcado la Unión Europea: alcanzar un 20% de energías renovables. El impulso a la instalación de renovables, aunque evidente en estos últimos meses, no será sufiente para poder llegar a la meta. Aún así, la carrera contra el reloj para instalar 8.700 MW renovables en todo el territorio antes de fin de año continúa.
Un ejemplo se vive en la provincia de Albacete. En este territorio se produce el 6,1% del total de la generación de energía a través de plantas solares de todo el país y aquí se está viviendo un auténtico ‘boom’. En los últimos meses – entre el 2018 y este 2019– los proyectos para instalar plantas de este tipo cubren todo el territorio, pero especialmente el este de la provincia.
Actualmente, en esta provincia, se contabilizan 29 instalaciones en trámite, que supondrán la generación de 661.7 Mw, o lo que es lo mismo, la equivalencia al consumo anual de 368.000 familias y viene a casi triplicar la energía que se genera hoy por hoy en la provincia; 293,7 Mw.
Según los datos aportados por el Servicio de Industria y Energía de la Dirección Provincial de la Consejería de Economía, Empresas y Empleo en Albacete, la energía producida en estas nuevas instalaciones equilvaldrá el ahorro de 247.000 toneladas de pretóleo Brent; además se dejarán de emitir 740.000 toneladas de C02 al años; se dejan de emitir 1.000 toneladas de azufre al año; y equivale a la energía generada por 10.300 kg de uranio enriquecido a año en centrales nucleares.
Almansa y Bonete, ejemplos de instalaciones
Una de estas instalaciones en trámite es la de Almansa que, hoy por hoy, se está contruyendo la última de las plantas fotovoltáicos de la provincia de Albacete. Se trata de un proyecto de 50 megawatios que genera 200 puestos de trabajo actualmente.
Eiffage-energia es la encargada de esta infraestructura que se ha adjudicado en formato BOS, es decir, ingeniería, construcción y compra de todos los equipos, excepto los módulos fotovoltaicos.
Aquí se utiliza una tecnología de alta eficiencia, denominada como PERC que evita la emisión a la atmósfera de 221.510 toneladas de CO2 al año, haciendo más limpia la creación de este energía verde que se vertirá a la red general para el uso de viviendas o fábricas.
El proyecto más llamativo, por sus dimensiones, es el que está proyectado en la localidad de Bonete. Son cinco plantas en una y entre todas producirán 250 Mw de electricidad. Su extensión es de 400 hectáreas, o lo que es lo mismo, 400 campos de fútbol.
A lo largo de este años siguen surgiendo nuevos proyectos en esta provincia entre los que destaca el proyectado en el término municpial de Balsa de Ves y que ocupa 848 hectáreas – el doble que el caso de Bonete– y estará a apenas 15 kilómetros de la central nuclear de Confrentes, ya en territorio valenciano.
Sin impuestos pero sin primas
“Antes el negocio fotovoltáico no era rentable para las grandes empresas y se hizo llamamiento de todos los pequeños”, recuerda Manuel Caballero, subdelegado de ANPIER (Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica). Pero con los cambios en la legislación decreatdos por el gobierno de Rajoy y la puesta en marcha de impuestos que gravaban la producción. La entrada en vigor del Real Decreto Ley 1/2012 que estableció la suspensión de las primas a las renovables se dejaron de construir parques eólicos y fotovoltaicos en España, obligó a estos instaladores a mirar hacia fuera.
A ello se suma el llamado ‘impuesto al sol’ para el autoconsumo eléctrico a través de sistemas como los paneles fotovoltaicos, que gravaba el autoconsumo de la energía supuso un obstáculo casi insalvable al desarrollo de las energías limpias.
Un cambio en las reglas del juego a mitad de partido que durante año ha que que España no fuese un país favorable para ser instalador y productor de renovables. Hoy el escenario es muy diferente. En apenas un año las plantas fotovoltaicas proliferan en la provincia de Albacete que tiene unas condiciones propicias para ellas.
La diferencia, explica Caballero, con respecto de lo que sucedió al principio de las instalaciones en el país es que, ahora no son pequeños productores los que están detrás sino las grandes compañías eléctricas.
“Una vez machacado a las 60.000 familias que en España invirtieron en fotovoltáica, ahora se pueden hacer las grandes plantas”, se lamenta. “¿Quien las hace? Solo pueden entrar las grandes empresas, las pequeñas empresas no pueden llegar a esas subastas. Ahora son las eléctricas nacionales, e internacionales las que están haciendo estos parques”, asegura.
Si bien es cierto que ya no hay legislación que grave la producción también lo es que no se han recuperado las primas con las que inicialmente nacieron las primeras instalaciones. Entonces, ¿es rentable?, preguntamos. “Es más barata, más inofensiva. No es tan peligrosa como otros tipos de energía –Central nuclear y de carbón — más segura y eficaz. Sale más barata que de cualquier otro tipo”, añade el representante de ANPIER en la región.








