Ajo morado. Foto: Elena Martínez Vázquez
En pocos días arranca la campaña del ajo en el municipio de Balazote, situado al sur de la provincia de Albacete. Una localidad con alrededor de 3.200 habitantes que se encuentra a 32 km de la capital provincial. Se trata de un pueblo agrario donde su mayor fortaleza y riqueza económica es el ajo. Este año estará marcado por la reestructuración en las explotaciones agrarias debido al crecimiento paulatino de la superficie de cultivo.
Esta campaña destaca por el cambio de tendencia en cuanto a las variedades del ajo. “Antes era el ajo morado y ahora es el ajo ‘chino’ o ‘spring’ con sus dos vertientes: blanco y violeta. Esta variedad ocupa el 60% de la producción ya que ha ido ocupando el hueco que ha ido dejando el ajo ‘morado’. Este último supone un 38% de la producción, una variedad autóctona de Castilla-La Mancha”, explica el delegado Provincial de la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural y Agua de Albacete, Ramón Sáez.
¿Por qué se ha desplazado al ajo morado?, preguntamos a la Consejería de Agricultura. “El ajo ‘chino’ o ‘spring’ tiene rendimientos más altos ya que puede tener 16.500 kilos por hectárea frente a los 10.000 del ajo ‘morado’. Además, tienen menos problemas fitosanitarios y su recolección es más temprana. También, se destaca el diferencial de precio que ha aumentado en estos últimos años. “Esto ha provocado que los agricultores de ajos se hayan decantado por la variedad de ajo ‘spring’ o ‘chino’. Este tiene menos calidad, pero en muchos mercados se demanda”, argumenta.
Por todo ellos se afronta un inicio de campaña de recogida del ajo con una reestructuración en las explotaciones debido al crecimiento paulatino de la superficie por el aumento de cultivo de esta variedad. A pesar de la climatología de los pasados meses se espera una cosecha de calidad.
La superficie de producción ha ido creciendo en los últimos años. En 2021 en Castilla-La Mancha “hubo sobre 21.000 hectáreas y este año se espera la misma cantidad de superficie de ajo. En lo que se refiere a la provincia de Albacete, el pasado año contó con 10.500 hectáreas y la cosecha de esta campaña contará con algunas menos, sobre 10.100 hectáreas”, indica el delegado.
El presidente de la Cooperativa Del Campo Santa Mónica de Balazote, José Carlos García señala que “llevan sobre cinco años con una producción estable. Estamos entre 12 y 14 millones de kilos con una previsión de calidad buena. La verdad que en los últimos diez años han ido creciendo las hectáreas del cultivo, hasta doblarse. Ahora toca esperar a que las lluvias respeten cuando comience la recolección porque se espera una cosecha óptima”.
En cuanto a la región cuenta con un 70% de su superficie dedicada al ajo, lo que supone ser la segunda comunidad autónomo de producción de este producto, ya que por encima estaría Andalucía. “Hay que destacar la importancia que tiene Albacete dentro de Castilla-La Mancha ya que tiene el 45% de su superficie dedicado a este cultivo. Le sigue Ciudad Real con un 30% aproximadamente”, indica el delegado.
Ajo 'chino'. Foto: Elena Martínez Vázquez
"Más del 50% del ajo se exporta”
“La Unión Europea cuenta con 47.000 hectáreas de las cuales alrededor de 30.000 las tiene España. Y sobre 21.000 hectáreas son de Castilla-La Mancha, un importante sector en la región y en la provincia de Albacete. Hay que destacar que el ajo con el que cuenta nuestro país y exporta es de calidad”, argumenta Sáez.
En este sentido, el delegado provincial añade que más del 50% del ajo que se produce en España se exporta. En este sentido, José Carlos indica respecto a la exportación que más del 80% de la producción de la cooperativa de Balazote sale del país.
Este año, en el tema de la comercialización hay “mucha incertidumbre. Me gustaría reflejar que la cooperativa exporta mucho ajo a Brasil y el año pasado no compró prácticamente nada en España. No es que sea el primer destino de exportación del ajo español pero este país es de los primeros que empieza a consumir. De esta forma arrastra mucho ajo de Andalucía y de La Mancha por lo que esta campaña arranca con incertidumbre. Todo ello porque las últimas informaciones que tenemos es que Brasil cree que es autosuficiente por el incremento de su producción. Por lo tanto, hay que ser prudentes y ver cómo se desarrolla la campaña”, cuenta el presidente.
Prácticamente todos los países del mundo producen ajos, pero “el mercado chino influye bastante porque tiene el 80% de la producción mundial. La pandemia hizo un punto de inflexión ya que este país cerró y no exportó nada, pero todos esos ajos que se quedaron en cámaras frigoríficas, tendrán que salir”, dice el presidente. Por lo que este año, como en todos, influirá mucho lo que haga China.
A todo ello, el presidente añade que la cooperativa de Balazote exporta a más de 18 países distintos, pero ¿qué pasa?, que a todos “esos países donde vamos también esta China. Pero nosotros tenemos que intentar competir con la garantía sanitaria y con nuestro producto de calidad”.
Ajo 'chino' envasado. Foto: Elena Martínez Vázquez
El precio del ajo una incertidumbre y el coste de producción sube un 30%
La campaña que se avecina presenta incertidumbre en el precio de mercado. Aunque todavía no marcan un precio exacto, los agricultores están a muy pocos días para arrancar la nueva campaña sin tener un precio claro. Sobre ello el presidente de la cooperativa de Balazote comenta que en Andalucía ya han arrancado con la campaña y son pocas operaciones las que se han llevado a cabo en el campo a un precio 0’60 euros/kilo. Por lo que el mercado muestra dudas de esa “estabilidad” en el precio.
Según el Observatorio de Precios y Mercado de la Junta de Andalucía indica que son estables, como en estos últimos dos años. “Al igual que la superficie ha ido aumentando paulatinamente en estos años lo mismo ha pasado con el precio. En los último tres años, la variedad de ajo ‘chino’ o ‘spring’ presentaba un precio estable en torno al 0,90 euro/kilo”, dice Sáez.
Cabe recordar que el precio se incrementó con los años de la pandemia porque China cerró fronteras y no exportó nada. Por ello el ajo español aumentó su precio y su demanda. Actualmente se encuentran con mucho ajo guardado y desde “principios de año hasta ahora han bajado su precio un 40% por todas las existencias que tienen”, añade el presidente de la cooperativa.
Este año, teniendo en cuenta las dificultades para tratar el producto por las lluvias de marzo y abril, al final con las temperaturas de estos últimos días, se espera una buena cosecha, de calidad. Será a últimos de mayo, principios de junio cuando comienza la recolección del ajo ‘chino’ o ‘spring’. Además, el delegado provincial ha querido destacar que más del 90% de las explotaciones agrarias de ajo de Castilla-La Mancha contratan un seguro agrario. Todo ello porque es un cultivo que necesita una gran inversión y no se puede controlar la climatología.
En cuanto a los costes de producción “han aumentado un 30%”. El delegado provincial indica que el precio de los productos fitosanitarios son los que más han aumentado por normativa europea. Algunos pesticidas e insecticidas “se están eliminando por lo que se está teniendo dificultades para eliminar algunas plagas”.
En este sentido, el presidente de la cooperativa indica que se calcula ese incremento del 30% en materias primas como son los abonos y en la energía para el riego. Luego lo “tenemos que trasladar a las industrias agroalimentarias para procesarlos. Primero el agricultor entrega los ajos a la cooperativa y luego los procesamos, al igual que los almacenistas particulares. Por lo que seguimos sumando a ese incremento más costes. Luego está el tema del envase, como indicaba el 80% sale fuera de España y va en cajas de cartón. Ese envase esta al doble de precio que el año pasado para estas fechas”, explica. Por lo que la campaña arranca con esta subida en los costes sin tener claro el precio de mercado.
A todo ello, hay que sumarle la competencia desleal en el mercado que ofrecen “los países asiáticos con ajo de mala calidad. Utilizan productos fitosanitarios que no están permitidos y tienen una mala gestión con la mano de obra. Todas las personas que trabajen en el campo deben tener unas condiciones dignas”, añade Ramón.
En consecuencia, con este tema, el presidente de la cooperativa ratifica que hay competencia desleal en el mercado con terceros países que no tienen ningún tipo de garantía sanitaria. “Nosotros en España y en toda la Unión Europea sí contamos con esos controles por lo que tenemos que hacer ver y valorar la calidad de nuestros productos. El consumidor tiene que conocer, a través del etiquetado lo que consume y de donde proviene. Un tema fundamental por lo que luchamos para que se lleve a cabo correctamente, ya que España es el huerto de Europa”.
Bancal de ajos en Balazote. Foto: Elena Martínez Vázquez
Empleo
En este sentido, este cultivo es “muy social porque genera 16.000 empleos directos en España, lo que equivale a 4 millones de jornales. Y por hectárea de ajo cultivado se suelen generar de media 141 jornales, es decir unas 1.130 horas de trabajo”, explica Sáez.
Si estos datos los extrapolamos a Castilla-La Mancha, incluso, a la provincia de Albacete se puede decir que el ajo ocupa 1,3 millones de jornales en la provincia. Por todo ello se trata de un cultivo que genera mucha mano de obra.
Por todo ello, la reciente modificación de la reforma laboral quiere acabar con la temporalidad en el campo. Una de las principales novedades de la nueva normativa son los contratos fijos-discontinuos, que serán los principales en las campañas agrícolas.
Además, resaltar la reciente firma del convenio del campo entre Comisiones Obreras (CCOO) y ASAJA. Tras más de dos años de negociación, contempla un aumento salarial del 2% tanto para 2021 como para 2022. Un incremento que beneficiará a unos 10.000 temporeros en la provincia.
En este sentido, recordamos que Balazote fue el primer municipio de la provincia que en 2019 aprobaba una ordenanza municipal reguladora para el alojamiento de trabajadores temporeros. Esta ha servido de modelo a otros ayuntamientos que también acogen mano de obra temporal en las campañas de recolección. Con todo ellos se busca garantizar las condiciones de dignidad, salud y seguridad de los alojamientos.
Una ordenanza que ha contribuido a impulsar un cambio por parte de los empresarios agrícolas para asegurar el alojamiento de sus temporeros en buenas condiciones. Al igual que mejorar el clima de convivencia entre los vecinos y vecinas con los temporeros y temporeras.


















