El acusado, declarando. FOTO: Lourdes Cifuentes.
Victorio, el único acusado por la muerte de Francisca, la vecina de Albatana (Albacete), niega ser el autor de su asesinato de la mujer que se produjo el 1 de julio de 2015 y por el que Fiscalía pide 32 años y medio de prisión. Este miércoles, 12 de diciembre, el acusado ha declarado en la primera sesión del juicio, con jurado popular, que la víctima lo visitó en su domicilio , en la localidad de Tobarra, el día de los hechos, como lo había hecho en ocasiones anteriores, porque así lo habían acordado anteriormente. Francisca era vendedora de oro y bisutería a domicilio, y habían acordado un pago a plazos de una compra hecha por el acusado y su mujer.
Durante su declaración, el acusado ha asegurado que el día de los hechos Francisca, la víctima, no llegó sola. En su vehículo con ella estaba un hombre de etnia gitana, al que ha llamado Carlos. “Ella entró en la casa y el tío se quedó en el coche”, ha dicho Victorio, que asegura que una vez que la víctima entró en su vivienda “se sentó” en una silla que él le había ofrecido previamente. Fue entonces cuando– según su versión– el acusado entró en su habitación, donde tenía el dinero para pagarle a Francisca por la compra a plazos que le había hecho, y en ese momento el tal Carlos pasó a la vivienda. “E”Cuadno me metí a mi habitación Carlos entró en mi casa”, ha explicado el acusado, que en ese momento no dijo nada de la presencia de ese hombre en su vivienda “porque yo pensaba que era su marido y que él la estaba acompañando”.
En el relato que ha hecho de cómo se sucedieron los hechos aquella tarde del 1 de julio de 2015, ha señalado que es cuando él está en la habitación cuando el tal Carlos, llevando ya a Francisca agarrada a la altura del cuello, por la parte de atrás, irrumpe en la habitación y “sacó la pistola”. Es entonces– tal y como ha declarado Victorio– cuando aparece en escena un segundo hombre llamado Miguel que, estando todos dentro de la habitación llega también con un arma y se la habría colocado en la sien al acusado.
“El carlos sacó del bolsillo cuerdas y me obligó a atarla. Le até rápido porque con el susto que llevaba” mientras– según su versión– la víctima gritaba. Tal y como ha narrado ambos hombres lo obligaron a conducir el vehículo de Francisca, a quien introdujeron atada y con la cara tapada en el maletero. Uno de ellos, Carlos, se sentó en la parte trasera y le apuntaba con el arma y el otro, Miguel, se habría quedado a las puertas de la casa, con lo que no los acompañó durante el resto de la tarde.
A partir de entonces comienza el trayecto que, como se especifica en el escrito de acusación, la llevó a un terreno apartado, donde la sacó, maniatada, y la golpeó fuertemente con una piedra en la cabeza, lo que le hizo sangrar abundantemente. El hombre niega que fuera el autor de estos hechos toda vez que insiste en que fue el mencionado Carlos quien le dictaba hacia dónde tenía que conducir y también fue él quien golpeó a Francisca con la pistola en la cabeza, provocándole las heridas que causarían su muerte. Además ha asegurado que, a través del espejo retrovisor, vió como Carlos cogía las joyas que Francisca llevaba y las metía en una mochila.
Francisca fue golpeada en cerca de una zona de olivos, introducida nuevamente en el maletero y abandonada en otro terreno cerca de Ontur, casi a media noche. Allí la mujer falleció por la conmoción craneal que le había provocado el golpe. Según el acusado, cuando Carlos y él la bajaron del vehículo para abandonarla, notó que movía la pierna. Tras abandonar a la mujer, el acusado describe una vuelta con el coche a toda velocidad, conduciendo el tal Carlos, que hizo que se salieran de una curva, y donde llegó a temer por su vida. Pero finalmente llegaron a Ontur donde les esperaba un tercer hombre, con un tatuaje en el cuello– al que también identifica como gitano– y y a quien el tal Carlos le pidió una garrafa de gasolina.
Victorio describe cómo quemaron el coche señalando en todo momento que fue Carlos quien, tras recibir la gasolina por parte del hombre del tatuaje, roció el coche en el interior (manteniendo todo el tiempo la pistola en la mano) . y le obligó a que le prendiera fuego.
Tras ocurrir esto recibió amenazas de Carlos para que guardara silencio. “Me dijo que si hablaba me iba a matar a mi y toda mi familia”, ha explicado este miércoles en el juzgado. En algún momento del camino, aunque no ha quedado claro exactamente en cual, Carlos le devolvió su teléfono móvil que estaba apagado hasta llegar a su casa. Una vez allí ha asegurado que se tumbó “y me quedé dormido”. Y se despertó sobre las 05:30 horas cuando su pareja llegó de trabajar.
Sobre por qué no denunció lo sucedido una vez llegó a su casa o pidió ayuda para socorrer a Francisca cuando se separó de Carlos, Victorio ha asegurado que lo hizo por miedo y que dias después del suceso siguió recibiendo amenazas para que no contara lo sucedido.
Versiones diferentes
Tras escuchar su declaración tanto la fiscal como el abogado de la acusación han recordado que Victorio ha dado varias versiones sobre el suceso a lo largo de este tiempo. La primera fue que estaba trabajadno el día del la muerte de Francisca. Una vez que la Guardia Civil verificó que la coartada no era real, el acusado aseguró haber pasado todo el día en compañía de una prostituta en Hellín, pero la investigación también dictaminó que no fue así.
Entonces fue cuando llevó a los agentes hasta el lugar donde la víctima fue golpeada en la cabeza para llegar finalmente hasta el lugar donde apareció su cadáver. A partir de ahí es cuando en su declaración incluye primero a Carlos y al tercer hombre, el del tatuaje, y posteriormente ya habla de Miguel, éste último es alguien con quien había tenido cierta relación anteriormente pero que, según cuenta, en el momento de los hechos no la mantenían.
En su declaración también ha tratado de explicar que el suceso podía estar motivado por un robo que salió mal.
Un testigo de última hora
Al inicio de la sesión la abogada de la defensa ha solicitado que se incluya una nueva prueba testifical. Se trata de un hombre, preso en el centro penitenciario albaceteño de ‘La Torrecica’ que este mismo martes se puso en contacto con el acusado para decirle que conocía a Carlos y es por ello que la defensa pide que testifique “para que ayude a esclarecer la autoría de estos hechos”.
El Ministerio Fiscal se ha opuesto a la declaración de esta persona porque, tal y como ha explicado la fiscal, “vulneraría el derecho a la tutela judicial”. También la acusación se ha opuesto, pero finalmente se ha admitido la prueba.







